De las 332 especies existentes de loros, 27 se conocen comúnmente como amazónicos. Este término se refiere al grupo científico en que se hallan colectivamente agrupados, o sea el género Amazona. Estos loros se encuentran ampliamente distribuidos por toda América Central y del Sur con presencia asimismo en las Islas del Caribe.
Por lo que respecta a su tamaño, oscila entre 25 y 46 centímetros, lo cual supone un pájaro de dimensión mediana. Aún cuando algunos de ellos cuentan con mucho colorido, de ninguno cabe decir que admita comparación con los australianos. La mayoría de los amazónicos son básicamente verdes con presencia de otras tonalidades en la cabeza y las alas. Su fama se basa en que, de todas las especies de loros, son los que mejor imitan la voz humana, con la única excepción de los grises africanos. Sin embargo, esta reputación puede ser asimismo fuente de gran decepción para cualquier poseedor si el ejemplar adquirido no se muestra a la altura de esta fama.
Para que cualquier ejemplar se convierta en un buen imitador, es necesario que concurran un cierto número de factores. Con frecuencia, sin embargo, esta circunstancia no se da y el pájaro nunca llega a hablar, lo cual da lugar a que su poseedor deje de prestarle atención. Por consiguiente, toda persona que adquiere un loro con la única intención de conseguir que hable puede acabar sufriendo una desilusión.
En cambio, si lo que se busca es contar con un pájaro extrovertido que acabe convirtiéndose en un compañero excelente, entonces nada hay mejor que un amazónico. Si le dedicamos mucho tiempo nos recompensará con divertidas cabriolas y una devoción obvia, lo cual hará que se acentúe la posibilidad de que, además, acabe hablando. Los amazónicos son asimismo excelentes para quienes desean dedicarse a su cría. Extremo a destacar es que, al igual que ocurre con muchos otros loros, se cierne sobre ellos una fuerte amenaza de extinción en sus hábitats nativos, lo cual es debido tanto a la desforestación como a la perturbación general a que se ve sometida su vida como consecuencia del comportamiento humano, debiendo destacar como factor principal el deseo de enriquecimiento personal independientemente de hasta qué punto este proceder puede afectar al entorno.
Información extraída en su totalidad del Libro “Manual Práctico de Loros Amazónicos” – Editorial: Hispano Europea.
